martes, 14 de diciembre de 2010

Los Mercados de Futuros

Los contratos de Futuros, se definen como un acuerdo entre dos partes, el cual consiste en vender o comprar un bien en un determinado tiempo en el futuro y en un determinado precio, la característica de este contrato de futuros es que solo se puede negociar en una bolsa o mercado de derivados.

Otro aspecto a destacar es que ambas partes , comprador y vendedor, no necesitan conocerse o en muchos casos no se conocen, la bolsa provee la infraestructura y garantiza que las operaciones realizadas entre ambas partes se lleven de la manera correcta. Una de las partes del contrato asume la posición larga (Long position) y está de acuerdo en comprar (buy), el bien a cierto precio y cierto fecha futura y la otra parte asume la posición corta (short position) y está de acuerdo en vender (sell), el bien a un determinado precio y fecha futura. El precio acordado en el piso de remates de la bolsa es el actual precio futuro, este precio futuro, como otros están determinados por la ley de la oferta y la demanda.

Supongamos que en determinado momento varias personas desean vender un bien o artículo, lo que ocasionara que el precio baje y por el contrario si muchas personas desean comprar el mismo bien o artículo va a provocar que el precio se incremente. Las transacciones futuras tienden a ser usadas primeramente como un mecanismo para acordar o fijar los precios más que un modo de transferir propiedad. Esto es, cuando los usuarios de los futuros (compradores y vendedores), típicamente compensan su posición original antes de la fecha de entrega o vencimiento especificada en el contrato.  Esta compensación consiste simplemente en tomar una posición contraria a la original, por ejemplo si una persona entro en el mercado con una posición larga (long position) o de compra, la compensación requerirá vender un contrato de futuros o ir en corto (short position) y viceversa, a esto se le conoce como "round turn" o "closing out positions"

Características del Contrato de Futuros.- Son acuerdos estandarizados en cantidad, calidad y fechas de vencimiento. Los productos que abarcan son de tipo agrícola, financiero, metales, divisas, energía, etc., se negocian dentro de la bolsa de futuros cuya operación es vigilada por autoridades competentes.

El mercado de futuros nace con la finalidad de que todas las operaciones se celebren dentro de un lugar establecido, vigilado por autoridades competentes y a través de contratos estandarizados, con la finalidad de efectuar las operaciones bajo un mismo parámetro de referencia. Al estandarizar los contratos, las operaciones se efectúan con mayor facilidad, ya que se tiene un solo precio en todo momento para ese producto que, en particular, cumple con los requisitos. Poder comprar y vender contratos con los mismos parámetros de referencia, hace que a los participantes sólo les reste negociar el precio.

Un contrato de futuros existe en el momento en que un comprador y un vendedor se ponen de acuerdo sobre el precio de un producto, esto es el vendedor manda la orden al piso de remates a su casa de bolsa que venda cierto producto, ejemplo dólares, a su vez un comprador manda la orden a su casa de bolsa y esta al broker que compre dólares, establecen el precio y se hizo la transacción. La Bolsa solo ofrece el lugar físico donde compradores y vendedores acuden, es como el centro de reunión.

Se define a la base como la diferencia entre el precio futuro y el precio de contado, por lo regular se usa esto cuando se tiene un activo financiero. Cuando el precio del futuro y el precio de contado al vencimiento son iguales, la base es cero, la base puede ser negativa o positiva dependiendo si el precio de contado, se incrementa más que el precio futuro, se dice que se está fortaleciendo la base, caso contrario cuando el precio futuro se incrementa más que el precio de contado se dice que se está debilitando la base.

TOMADO DEL LIBRO: SISTEMA FINANCIERO MEXICANO Y EL MERCADO DE DERIVADOS

Autor: Arturo García Santillán

 


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Darwin Alvarado
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El consumo global sigue en paro Robert Reich para el Economista.es

Muchas grandes compañías americanas han mostrado beneficios porque están haciendo más negocios que nunca en China mientras recortan nóminas en casa. Los consumidores de EEUU no compran casi nada porque se han quedado sin trabajo o les preocupa perderlo, y siguen intentando librarse de una deuda enorme (las últimas cifras indican que la mora de las deudas al consumo es mayor ahora que el año pasado y han aumentado las bancarrotas familiares). El mercado inmobiliario estadounidense va a peor, las ventas de coches y consumo caen, y las filas de parados siguen engordando.

Europa está en una situación casi igual de desastrosa. El problema allí no es sólo ni principalmente que Grecia y otros países de la supuesta periferia tengan demasiada deuda pública. Un problema mayor es que los consumidores europeos no compran lo suficiente para generar más empleo. El paro sigue elevado y la tendencia es mala. El crecimiento de la manufactura se ha ralentizado hasta llegar a su ritmo más débil en seis meses. Aun así, las grandes economías europeas (Gran Bretaña, Alemania y Francia) están volviendo a reducir sus presupuestos públicos; justo en el peor momento y una receta para el desastre.

El supuesto milagro laboral alemán (como lo llama Merkel) tiene más de espejismo que de milagro. Casi todos logros se deben al empleo parcial, a menudo mal pagado. Los ingresos netos anuales medios por empleado alemán siguen cayendo. Eso explica por qué la demanda nacional es tan floja y Alemania depende desesperadamente de sus exportaciones de maquinaria y componentes manufactureros a Asia y, en especial, a China.

Mientras tanto, Japón, ya la tercera economía del mundo, es un caso perdido. Los consumidores japoneses no adquieren casi nada, ¿y por qué lo iban a hacer? Su país sigue atrapado en un ciclo deflacionista que no parece tener fin y deben de pensar que, si pueden comprar más barato la semana que viene, no hay razón para comprar ahora. Básicamente, el único motor de la economía japonesa son sus exportaciones de coches y componentes electrónicos a China.

Australia florece pero, si nos fijamos más de cerca, encontraremos al mismo comprador. Recogen barcadas de dinero vendiendo minerales y materia prima a China (Australia se está convirtiendo muy deprisa en la gran mina de China). La economía brasileña se pone por las nubes. ¿Por qué? Las exportaciones de trigo y ganado a China. Los productores de petróleo de Oriente Medio se enriquecen. ¿La razón? La sed insaciable de crudo de China.

Por todo el globo, la foto es igual de borrosa. La mitad de Pakistán está bajo el agua. El resto de Oriente Medio se encuentra bajo regímenes tiránicos o corruptos. Rusia ha sufrido una racha tan seca que aprovisiona trigo. Pese a unos cuantos ricos, las masas de la India siguen siendo terriblemente pobres.

El mercado bursátil podría hundirse mañana o pasado dada la precariedad de los pilares de la economía mundial.

La economía mundial no puede apoyarse en una gran nación voraz, sobre todo si experimenta oleadas de disturbios civiles, reprime activamente a los disidentes, se ahoga bajo una manta de contaminación, soporta otros muchos peligros medioambientales, y cuyas principales empresas son gestionadas por el Estado.

Robert Reich fue Ministro de Trabajo con Bill Clinton y canciller de políticas Públicas en la Universidad de California, Berkeley.

 


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Darwin Alvarado
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La Política Cambiaria en la Era de Hugo Chávez. Parte III: 2009 a 2010

Entre 2006 y 2008 el desequilibrio monetario originado por la indisciplina fiscal, pudo manejarse a un alto costo, dada la elevada proporción de divisas petroleras utilizadas por el BCV. Pero, ya, a comienzos de 2009, el ingreso de divisas petroleras resultaba insuficiente para sustentar al mercado oficial, produciéndose así la  intensificación de las operaciones en el mercado de permuta, el cual ampliaba su cobertura y reflejaba alzas no controladas en la cotización de la divisa. A fines de 2009, se dan a conocer irregularidades en el sistema financiero nacional, y se produce una sucesión de bancos intervenidos, bancos cerrados, creación del  Banco Bicentenario con la plataforma tecnológica y clientes de distintos bancos privados dados de baja, casas de bolsa intervenidas la cuales participaron intensamente en el mercado de permutas y la compra – venta de títulos públicos.

Se dio marcha así a un conjunto de acciones de desintermediación financiera, a través de una represión financiera hacia algunos objetivos en la banca y en operadores de las finanzas, tanto del lado oficial y como del privado: depósitos oficiales en bancos insolventes relacionados con factores del gobierno, con los cuales se financiaban operaciones de permuta.

Se develó así un entramado en donde convivían un sistema cambiario inviable, junto con un negociado con fondos públicos y privados en el cual participaban factores vinculados al gobierno y el sector privado.

En enero 2010, se adoptaba una nueva devaluación de la moneda, en el mercado oficial, con lo cual se daba paso al surgimiento de dos tipos de cambio (Bs. 2,60 y 4,30 por US$). Esta devaluación resultaba insuficiente, ya que existía  un desequilibrio monetario, no superado, debido a la renuencia al ajuste fiscal y endurecimiento de la política monetaria, y por la inconsistencia del ingreso de divisas petroleras, a principios de 2010. El mantenimiento del mercado libre de permutas sin modificación normativa quedaba implícito, en el contexto del revuelo causado sobre el sistema de las casas de bolsa por los efectos de la crisis financiera parcial evidenciada en diciembre del 2009.

En Mayo, la Asamblea Nacional realiza una nueva intervención en la materia cambiaria, efectuando una  modificación de la Ley de Ilícitos Cambiarios.

Las operaciones con divisas, entre Enero y Mayo 2010, se han desenvuelto con la intervención de dos mercados de divisas y la utilización de tres tipos de cambio

El mercado oficial, administrado por CADIVI y BCV, en el cual conviven los dos tipos de cambio fijos ya mencionados (Bs. 2.60 y 4.30 por dólar americano). Dicho mercado refleja un exceso notorio de demanda que conduce a un virtual racionamiento no declarado de divisas, junto a la depreciación del tipo de cambio del mercado libre de permuta, ampliándose la brecha entre las dos cotizaciones.

El mercado de permuta atiende, deficientemente, la demanda no satisfecha del mercado oficial, así como los demás componentes de demanda que nunca han sido reconocidos, ni atendidos por CADIVI. Allí también se pone de relieve una situación de exceso de demanda que provoca un alza sostenida del precio de la divisa, originando un grado de subvaluación desproporcionado en el valor externo de la moneda, muy difícil de soportar para el sistema productivo y las personas. El Banco Central también interviene mediante la colocación de bonos en moneda extranjera ("bonos cambiarios venezolanos"), en cantidades superiores a los US$500 millones, con unos precios difíciles de sostener, sin lograr alguna influencia sobre el tipo de cambio de permuta y, además, ha representado la venta forward de reservas internacionales (90 días), a un precio insostenible (del orden Bs. 5 por dólar), dentro de un proceso que ha sido discontinuo, sorpresivo y realizado con muy poca transparencia. Como consecuencia de todo ello, el BCV ha reducido sus reservas internacionales y los particulares han aumentado sus tenencias de activos financieros en moneda extranjera, mientras que el mercado de permuta ha quedado virtualmente a la deriva. Varias fuerzas han venido incidiendo para que los desarreglos del sistema cambiario se hagan más notorios.

La política fiscal, parafiscal (FONDEN, PDVSA), monetaria y financiera ha originado una oferta de moneda nacional excesiva, sin una contrapartida suficiente en el mercado real, dado que se desenvuelve dentro una declinación del nivel de actividad económica, junto a la reducción de las importaciones, todo lo cual genera una propensión a favor de la tenencia de divisas, el abandono del bolívar, y una acentuación de las presiones inflacionarias. Persiste entonces un desequilibrio monetario por la concurrencia simultánea de un aumento en la oferta de dinero con caída de su demanda, dada la reducción del tipo de interés local y la propia caída del PIB real desde el 2009.

 


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Darwin Alvarado
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